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Dia 19 – La Base de Nuestra Vida – #33dC21DiasDeAyunoYOracion

Nuestra base...

Joann#33dC21DiasDeAyunoYOracion
Día 19
Viernes, 29 de enero del 2016
La Base de Nuestra Vida….
Por: Joann Vazquez

“Todo aquel que viene a mí y oye mis palabras y las hace, os indicaré a quién es semejante. Semejante al hombre que al edificar una casa, cavó y ahondó y puso el fundamento sobre la roca; y cuando vino la inundación el río dio con ímpetu sobre aquella casa, pero no la pudo mover, porque la casa estaba fundada sobre la roca. Mas el que oyó y no hizo, semejante es al hombre que edificó su casa sobre la tierra, sin fundamento; contra la cual el río dio con ímpetu y luego cayó, y fue grande la ruina de aquella casa” (Lucas 6:47-49)

¿Alguna vez te has detenido a pensar sobre en qué estás basando tu vida? ¿Cuáles son las ideas que determinan tus acciones y tus decisiones? ¿Dónde está tu corazón, qué lo dirige, cuáles son las motivaciones qué lo mueve? Son preguntas vitales que nos permiten ver en nosotros mismos cuál es la esencia de nuestro estilo de vida y nuestro carácter. La Palabra nos enseña que: “Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida.” (Proverbios 4:23). Es importante que autoevaluemos los fundamentos que se esconden detrás de nuestras motivaciones. Conocedores en construcción afirman que: “Una casa que está fijada sobre la tierra es muy posible que se agriete o dañe con el tiempo, debido a fuerzas naturales. Un cimiento correctamente construido aumenta la resistencia de la estructura de la casa y la hace segura para la gente que vive dentro.” Un buen cimiento, una buena base, un fundamento bien construido, trae consigo seguridad, fortaleza y vida.

¿Te gustan las matemáticas? Es una pregunta a la que muchos pudiesen responder con un rotundo “NO”, mientras que otros viven apasionados por ella. Hace un tiempo conversaba con una compañera de Universidad, sobre algunos cursos que hace algunos años tomamos: Estadísticas y Economía. Al ser estudiantes de Trabajo Social, nuestro cerebro está más inclinado a otros intereses y materias, pero no a las matemáticas. “Sé que 1 + 1 = 2 y a veces se me olvida”, me dijo ella, exagerando un poco. En medio de nuestra conversación, descubrimos que en el primer examen de Economía que ambas tomamos, obtuvimos la misma “grandiosa” calificación. Sí, ya podrás imaginarlo: “F” (0). “No me gustan las matemáticas.”, “No entiendo nada.”, “Me aburren.”, son algunas frases en común entre aquellos que alguna vez hemos fracasado en estos exámenes. Pero, me llamó la atención que, en los siguientes exámenes que tomamos, no fracasamos y pudimos pasar el curso con buenas calificaciones. La razón: Tuvimos que repasar los fundamentos de la matemática; de otra manera, no lo hubiésemos logrado. En nuestra vida como cristianos, pasa de igual forma; nuestro fundamento, tiene que ser Cristo, de otra manera, no logramos nada.

¿Cuáles son tus fundamentos? Todas nuestras ideologías, y por ende, nuestra vida, están basadas en lo que hemos puesto como nuestros fundamentos. El Señor nos dice: “Porque nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros sois labranza de Dios, edificio de Dios.” (1Corintios 3:9).  Jesús debe ser la base de lo que somos y hacemos. Nuestros pensamientos deben estar cimentados en Su Palabra, en Su Voluntad. Somos hechura de Dios, Él nos hizo (Efesios 2:10); somos Su casa, somos Su construcción, Su obra maestra. Mas cuando elegimos basar nuestra vida en los fundamentos erróneos, fracasamos, pues no hay otro fundamento más grande y fuerte que Cristo. Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo” (1Corintios 3:11); entonces lo que edificamos, se vuelve ruinas. Pero que hermoso es el amor de Dios, que se manifiesta en nuestra vida a tal manera que Él, el Rey del universo, se ofrece para ser nuestro fundamento. Él, por amor, cambia todos nuestros cimientos, nos da una nueva base, nos renueva. El Señor se hace nuestra Roca, nuestra Fortaleza en medio de los tiempos difíciles. Nos re-edifica, levanta nuestras ruinas.
“Pondré dentro de vosotros mi espíritu y haré que andéis en mis estatutos, y que cumpláis cuidadosamente mis ordenanzas. ……haré que las ciudades sean habitadas y las ruinas reedificadas.” (Eze 36:27 -33b)

El Señor nos invita hoy a renovar nuestros cimientos, a destruir toda fortaleza, argumento que hayamos podido levantar, en contra del conocimiento de Cristo (2Corintios 10:4-5); nos invita  a re-construir nuestra vida, nuestras decisiones, nuestras ideas, nuestros valores y nuestro carácter, en el Fundamento, que es Cristo, nuestra Roca. “Porque ¿quién es Dios sino sólo Jehová? ¿y qué roca hay fuera de nuestro Dios?” (Salmos 18:31). Permitir que el Creador sea la base de nuestra existencia, de todo lo que hacemos, da un giro a nuestra vida y trae esperanza, pues el Señor es Santo y Perfecto, esa es Su esencia y Su carácter. Entonces todo lo que vivamos será santo; teniendo la plena seguridad de que, si Dios es nuestro Fundamento, nuestra Roca, nuestra Base, todas las áreas de nuestra vida producirán verdad y rectitud. Porque el nombre de Jehová proclamaré. Engrandeced a nuestro Dios. Él es la Roca, cuya obra es perfecta, porque todos Sus caminos son rectitud. Dios de verdad, y sin ninguna iniquidad en Él; es justo y recto.” (Deuteronomio 32:3-4)

MOTIVOS DE ORACIÓN EN ESTE TIEMPO DE RENUEVO:

  1. Que permitamos que el Espíritu de Dios derrumbe todo fundamento en nuestra vida, que no esté basado en Cristo; que toda fortaleza, todo argumento se derribado y llevado a la obediencia de Cristo.
  2. Que construyamos nuestras ideas y nuestros valores por Su Palabra, para que podamos pensar en todo lo verdadero, justo, honesto, puro y amable. (Filipenses 4:8)
  3. Que nuestra motivación para todo lo que hacemos, sea Cristo.
  4. Que podamos recibir el renuevo de Dios en nuestro carácter y nuestra mente, para que “nuestra casa no se caiga” jamás y estemos firmes en Él, la Roca. (Lucas 6:48)

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Dia 15 – Agua que Salta para Vida – #33dC21DiasDeAyunoYOracion

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Día 15
Lunes, 25 de enero de 2016
Agua que Salta para Vida
Por: Joann Vázquez

“En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva.”   (Juan 7:37-38)

 

En algún momento de nuestra vida todos hemos escuchado acerca de esta sustancia, compuesta por dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno. Los seres vivos la necesitamos. Tres cuartas partes (¾) de nuestro cuerpo está compuesto por ella. ¡El agua! Una materia que tanto necesitamos y utilizamos en los diversos escenarios de vida; limpieza, higiene, cocina, alimento, agricultura…e inclusive, nuestra propia vida depende del agua. ¿Recuerdas el tiempo de racionamiento de agua que ocurrió en Puerto Rico? De alguna forma u otra, fue un proceso incómodo para nosotros. Nos costó adaptarnos al menos uso del agua y a tener que almacenarla constantemente para las diversas utilidades. La realidad es que esta sustancia es indispensable para nuestra existencia.

¿Alguna vez te has enfermado hasta que tu cuerpo ha llegado a la deshidratación? Recuerdo que fue una de las experiencias más desagradables de mi vida. Luego de pasar la noche y madrugada con fiebre alta, debido a una bacteria en mi cuerpo, me levanté de mi cama; y no esperaba que luego de dar algunos pasos, mi vista se nublara por completo, comenzara a “sudar frío”, tener escalofríos y sentir que me desmayaba ¡y estaba sola en mi casa! Fue un momento desesperante y llegué a pensar que iba a morir. Todo, porque el cuerpo no estaba debidamente hidratado.

“Mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.” (Juan 4:14)

Nuestro espíritu depende de la fuente que Jesús abrió para nosotros en la Cruz. Sin esta agua, que ofrece vida eterna, nuestra alma y nuestra vida se deshidratan. Pero si bebemos de Su agua, tenemos Vida. Si nos enfermamos, y nos debilitamos espiritualmente, es porque buscamos llenarnos de otras aguas, con las cisternas equivocadas. “Porque dos males ha hecho mi pueblo: me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen agua.” (Jeremías 2:13) ¿Y cómo logramos obtener el agua que el Señor nos ofrece?, ¿Cómo logramos ser completamente saciados?,  ¡Cree y confía en Él! “… El que cree en mí, como dice la Escritura, (Juan 7:38)

Creer en Jesucristo, en Su sacrificio en la Cruz y confiar en Sus promesas para nosotros, provoca una temporada de limpieza y renuevo. Los ríos de agua viva son abiertos para nosotros y todo lo que se ha endurecido en nuestro corazón, se sensibiliza con Su abrazo de Perdón y Gracia. Él nos restaura, Él nos hace nuevos. Su agua significa perdón, limpieza, provisión y renuevo. “Esparciré sobre vosotros agua limpia, y seréis limpiados de todas vuestras inmundicias; y de todos vuestros ídolos os limpiaré. Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra.” (Ezequiel 36:25-27)

Su agua es Su presencia en nuestra vida. Cuando somos renovados por La Fuente de agua viva, comenzamos a dar frutos de la pureza que Su agua y nuestra cercanía a Su presencia, trae a nuestro corazón. Somos fortalecidos, somos fructíferos. ¿Es posible que alguna planta o algún árbol crezca, sea vea frondoso y produzca frutos de manera efectiva sin la existencia del agua? De la misma manera necesitamos nosotros estar cerca de Cristo, porque quien le cree y está cerca de Él… “Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, Que da su fruto en su tiempo, Y su hoja no cae; Y todo lo que hace, prosperará.” (Salmos 1:3)  ¿Y cuál es ese fruto? “… amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza…” (Gálatas 5:22-23)

La Fuente de Agua que Dios nos brinda por Su gracia y por Su amor, cambia la condición de nuestro corazón y de nuestra vida entera. Permitamos que el renuevo de Sus corrientes de agua viva, sacie toda sed de nuestro espíritu, limpie nuestra alma y nos fortalezca. “Y me dijo: Hecho está. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Al que tuviere sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida.” (Apocalipsis 21:6)

Motivos de Oración para este Tiempo de Renuevo:

  1. Que podamos creer y confiar plenamente en Él.
  2. Que permitamos que Sus aguas ablanden nuestro endurecido corazón, nos limpie, nos renueve, nos fortalezca.
  3. Que tengamos sed de Su presencia y que podamos vivir plantados junto a Sus corrientes, y no recibamos agua de otras fuentes, cisternas rotas.
  4. Que se note que estamos plantados cerca de Él y podamos dar buen fruto.

 

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Dia 11 – La Gloria Debida a Su Nombre – #33dC21DiasDeAyunoYOracion

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Día 11
Jueves, 21 de enero del 2016
Renovando nuestro Plumaje
Por: Joann Vázquez

 “Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que le adoren.” Juan 4:23-24

Hace un tiempo atrás, mientras tenía unos de mis momentos de devocional, solamente mi piano y yo, hacía una declaración, a través de una canción que hablaba sobre la Santidad de Dios y cuán Digno es Él de toda honra…y mi corazón se entristeció. Pensé en las veces que le he fallado y en que mi adoración, en ese momento, no era digna. Mi razonamiento: no debía adorar, pues yo no era lo que Él merece. Estaba siendo confrontada con su Grandeza versus mi Humanidad.  Sentí que no llegaba al “standard” de “súper-cristiana” y comencé a comparar mi vida con la de otros que, según mi juicio, se veían más santos que yo. De pronto, pude sentir que, el hecho de que nuestras debilidades nos hagan sentir no-aceptos, éstas no cambian el carácter de Dios. Él sigue siendo Fiel y Amoroso, Su amor no mengua, aunque nosotros seamos infieles y le fallemos. Por Su Gracia, nos permite entrar a Su trono, aun cuando todavía no hayamos alcanzado la estatura del varón perfecto.  Pero también, Él sigue siendo Santo, aunque nosotros imperfectos. Él sigue siendo Bueno, Misericordioso y Justo, aunque nosotros juzguemos a los demás. Él es nuestro Padre y Amigo, aunque con nuestras dudas y desobediencia lo rechacemos.  Él no cambia, es El que es, El que era y El que ha de venir. Simplemente Él es.

 “Un hombre no puede reducir la gloria de Dios al negarse a adorarlo, lo mismo que un lunático no puede apagar el sol al escribir la palabra obscuridad en las paredes de su celda.” (C.S. Lewis).

Ciertamente, nos esforzamos para ser como “obreros que no tienen de qué avergonzarse” (2 Timoteo 2:15), por tener una vida santa, de adoración con excelencia e integridad genuina, pues Dios merece la gloria debida a Su nombre (Salmo 29:1-2; 96:7-9), pero el amor de Dios también nos permite experimentar que la mejor ofrenda dada a Dios es un “corazón contrito y humillado” (Salmos 51:17) que reconoce Su Perfección y Soberanía, por encima de nuestras faltas. Y por Su Gracia, Su Poder se perfecciona en nuestras debilidades (2Corintios 12:9).  El pastor John Piper expresó: “Ahora, doy por sentado que la adoración (sea un acto interno del corazón, o un acto externo del cuerpo, o de la congregación colectivamente) es una exaltación de Dios. Es decir, es un acto que muestra cuán magnífico es Dios. Es un acto que revela o expresa cuán grande y glorioso es Él. La adoración tiene que ver con reflejar la dignidad o valía de Dios.” Se trata de Él, no se trata de nosotros.

Cuando logramos comprender que la adoración a Dios no es circunstancial, ocurre una transformación en nuestra alma, nuestro espíritu y toda nuestra vida. Ocurre un cambio en nuestra perspectiva, entonces  vemos nuestro estilo de vida como constantes actos de obediencia, por amor y agradecimiento a lo que Dios es y ha hecho con nosotros. Como adoradores, muchas veces somos retados por eventos de vida que humanamente nos desgastan. Una pérdida, una herida emocional, situaciones en nuestra área de trabajo, problemas familiares, enfermedades, injusticias, entre otras cosas; situaciones que pueden hacer vacilar nuestra adoración; pero nos dice la Escritura. “Por tanto, no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día.” (2 Corintios 4:16). Un corazón de adorador que ha creído firmemente y ha reconocido Su Grandeza y da la honra a Dios, y se acerca a Su Presencia, por encima de las flaquezas, recibe renuevo y fortaleza del Espíritu de Dios. Una adoración pura y sincera provoca que las promesas de Dios se materialicen; todo lo podrás en Cristo, que te fortalece (Filipenses 4:13), obtendrás completa paz (Isaías 26:3), tendrás descanso (Mateo 11:28), recibirás libertad plena y serás transformado a Su misma imagen (2 Corintios 3:17-18).

¡Qué bueno que el Señor nos ha mirado! ¡Qué bueno que siendo Rey del universo permite que le conozcamos y que sintamos Su corazón a través de la adoración!  Su Gracia nos renueva, Su Misericordia nos abraza y en medio de Su Soberanía se hace nuestro Padre. ¡La honra es debida a Su Nombre, no a nuestra condición y a nuestras circunstancias!

Motivos de Oración:

  • Que nuestros ojos espirituales sean abiertos para adorar al Señor por encima de los tiempos adversos.
  • Que nuestros corazones sean fortalecidos y renovados en medio de cualquier circunstancia, quebranto o evento que podamos atravesar.
  • Que cada día la Gracia nos permita entender que se trata de Dios, y que podemos acercarnos con humildad de espíritu ante Su trono y que estando allí, podamos ser transformados.
  • Que podamos experimentar como la exaltación genuina a Dios renueva nuestra alma y todo en nuestra vida.

 

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Dia 7 – Resistencia al Cambio – #33dC21DiasDeAyunoYOracion

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Día 7
Domingo, 17 de enero del 2016
Resistencia al Cambio
Por: Joann Vazquez

37 Y nadie echa vino nuevo en odres viejos; de otra manera, el vino nuevo romperá los odres y se derramará, y los odres se perderán. 38 Mas el vino nuevo en odres nuevos se ha de echar; y lo uno y lo otro se conservan.”
Lucas 5: 37-38

¿Qué áreas de nuestra vida tendrán que ser cambiadas, para que estemos aptos para recibir lo nuevo de Dios? ¿Estaremos dispuestos a dejar que Dios nos transforme a su manera, nos haga de nuevo?

En la electricidad hay un evento que se produce en la corriente en los circuitos, conocido como la “resistencia eléctrica”. Este tipo de resistencia es cualquier oposición en la corriente eléctrica que no permite que haya un flujo de cargas eléctricas eficientes. Se convierte en una resistencia, freno u obstáculo para la que la circulación de la corriente se mueva correctamente. Cuando ocurre la “resistencia eléctrica” los electrones en la circulación comienzan a chocar unos con otros, liberando mayor energía de la necesaria y causando aún mayores obstáculos. Ante el cambio que muchas veces enfrentamos en los distintos escenarios de la vida y en nuestra relación con Dios, encontramos similitudes.

Jeremías entendió que la corriente del Espíritu en su alma, era más fuerte que él, y no existía razón alguna para resistirla pues los pensamientos de Dios siempre serán más altos que nuestros pensamientos (Isaías 55:9). En el momento en que trato de resistirse“Y yo dije: ¡Ah! ¡ah, Señor Jehová! He aquí, no sé hablar, porque soy niño.” (Jeremías 1:6), fue confrontado por Dios… Y me dijo Jehová: No digas: Soy un niño; porque a todo lo que te envíe irás tú, y dirás todo lo que te mande. No temas delante de ellos, porque contigo estoy para librarte, dice Jehová.” (Jeremías 1:7-8), entonces, entendió lo que significaba la autoridad de Dios sobre todo en su vida.

“Me sedujiste, oh Jehová, y fui seducido; más fuerte fuiste que yo, y me venciste…” Jeremías 20:7

Nos resistimos a los cambios, las transformaciones y al renuevo que Dios quiere traer a nuestra vida. Resistencia ante lo desconocido e incierto, resistencia ante la novedad, resistencia a causa del temor, resistencia a la adaptabilidad, resistencia por comodidad, resistencia por la dureza de nuestro corazón, resistencia por el deseo de nuestra voluntad y nuestros caminos. Como la resistencia eléctrica, la resistencia de nuestro corazón se convierte en un obstáculo para el obrar perfecto de Dios en nuestras vidas. Somos nosotros quien le ponemos freno al renuevo que Él  trae para transformar aquellas áreas en donde, con nuestras propias herramientas, no hemos logrado cambiar. Cuando somos confrontados con los planes de Dios para nosotros y estos no parecen tener sentido, asumimos una actitud de resistencia y contienda,  sin darnos cuenta que, Su voluntad y lo nuevo que nos trae en las distintas temporadas, siempre será bueno, agradable y perfecto; mas resistir a los planes de Dios y endurecer nuestra alma nos lleva a caminos en donde dependemos de nosotros mismos y confiamos sólo en nuestra propia prudencia,  y por ese camino, nunca nos irá bien.

 “Respondió Job y dijo: Ciertamente yo sé que es así; ¿y cómo se justificará el hombre con Dios? Si quiere contender con Él, no le podrá responder a una cosa entre mil. Él es sabio de corazón y poderoso en fuerzas; ¿Quién se endureció contra Él y le fue bien?” Job 9:1-4

El tiempo de renuevo que el Señor nos ofrece, siempre brinda crecimiento, aprendizaje, cercanía genuina a Su presencia, confianza plena en Él, nuevas oportunidades, milagros, nuevas fuerzas, esperanza, paz y fe. Y qué bueno que el Espíritu de Dios busca fluir en nuestra vida de manera que tengamos convicción de poder identificar nuestra “resistencia eléctrica”, remover todo lo que ponga freno u obstáculo a su mover en nuestro corazón… nos renueva

“Envías tu Espíritu, son creados, y renuevas la faz de la tierra. Sea la Gloria de Jehová para siempre; Alégrense Jehová en sus obras.” Salmos 104:30-31

 Motivos de Oración:

  • Que permitamos que el Espíritu de Dios rompa toda barrera que obstaculice el fluir de Dios en nuestras vidas. Que ninguna resistencia, ante lo nuevo y transformador, tenga lugar en nuestro corazón.
  • Que nuestra mente sea liberada de todo temor ante el tiempo de renuevo de Dios; y reconozcamos que siempre Dios sabrá lo que es mejor… Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos.” (Isa 55:9)
  • Que podamos confiar plenamente en los planes del Señor y permitir que Él haga nuevo todo en cuanto Él desee obrar. Que nos dejemos seducir por su Fuego, que sea más fuerte que nosotros.
  • Que estemos listos, que seamos odres nuevos, para recibir el vino nuevo de Dios

 

 

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