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Dia 11 – La Gloria Debida a Su Nombre – #33dC21DiasDeAyunoYOracion

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Joann#33dC21DiasDeAyunoYOracion
Día 11
Jueves, 21 de enero del 2016
Renovando nuestro Plumaje
Por: Joann Vázquez

 “Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que le adoren.” Juan 4:23-24

Hace un tiempo atrás, mientras tenía unos de mis momentos de devocional, solamente mi piano y yo, hacía una declaración, a través de una canción que hablaba sobre la Santidad de Dios y cuán Digno es Él de toda honra…y mi corazón se entristeció. Pensé en las veces que le he fallado y en que mi adoración, en ese momento, no era digna. Mi razonamiento: no debía adorar, pues yo no era lo que Él merece. Estaba siendo confrontada con su Grandeza versus mi Humanidad.  Sentí que no llegaba al “standard” de “súper-cristiana” y comencé a comparar mi vida con la de otros que, según mi juicio, se veían más santos que yo. De pronto, pude sentir que, el hecho de que nuestras debilidades nos hagan sentir no-aceptos, éstas no cambian el carácter de Dios. Él sigue siendo Fiel y Amoroso, Su amor no mengua, aunque nosotros seamos infieles y le fallemos. Por Su Gracia, nos permite entrar a Su trono, aun cuando todavía no hayamos alcanzado la estatura del varón perfecto.  Pero también, Él sigue siendo Santo, aunque nosotros imperfectos. Él sigue siendo Bueno, Misericordioso y Justo, aunque nosotros juzguemos a los demás. Él es nuestro Padre y Amigo, aunque con nuestras dudas y desobediencia lo rechacemos.  Él no cambia, es El que es, El que era y El que ha de venir. Simplemente Él es.

 “Un hombre no puede reducir la gloria de Dios al negarse a adorarlo, lo mismo que un lunático no puede apagar el sol al escribir la palabra obscuridad en las paredes de su celda.” (C.S. Lewis).

Ciertamente, nos esforzamos para ser como “obreros que no tienen de qué avergonzarse” (2 Timoteo 2:15), por tener una vida santa, de adoración con excelencia e integridad genuina, pues Dios merece la gloria debida a Su nombre (Salmo 29:1-2; 96:7-9), pero el amor de Dios también nos permite experimentar que la mejor ofrenda dada a Dios es un “corazón contrito y humillado” (Salmos 51:17) que reconoce Su Perfección y Soberanía, por encima de nuestras faltas. Y por Su Gracia, Su Poder se perfecciona en nuestras debilidades (2Corintios 12:9).  El pastor John Piper expresó: “Ahora, doy por sentado que la adoración (sea un acto interno del corazón, o un acto externo del cuerpo, o de la congregación colectivamente) es una exaltación de Dios. Es decir, es un acto que muestra cuán magnífico es Dios. Es un acto que revela o expresa cuán grande y glorioso es Él. La adoración tiene que ver con reflejar la dignidad o valía de Dios.” Se trata de Él, no se trata de nosotros.

Cuando logramos comprender que la adoración a Dios no es circunstancial, ocurre una transformación en nuestra alma, nuestro espíritu y toda nuestra vida. Ocurre un cambio en nuestra perspectiva, entonces  vemos nuestro estilo de vida como constantes actos de obediencia, por amor y agradecimiento a lo que Dios es y ha hecho con nosotros. Como adoradores, muchas veces somos retados por eventos de vida que humanamente nos desgastan. Una pérdida, una herida emocional, situaciones en nuestra área de trabajo, problemas familiares, enfermedades, injusticias, entre otras cosas; situaciones que pueden hacer vacilar nuestra adoración; pero nos dice la Escritura. “Por tanto, no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día.” (2 Corintios 4:16). Un corazón de adorador que ha creído firmemente y ha reconocido Su Grandeza y da la honra a Dios, y se acerca a Su Presencia, por encima de las flaquezas, recibe renuevo y fortaleza del Espíritu de Dios. Una adoración pura y sincera provoca que las promesas de Dios se materialicen; todo lo podrás en Cristo, que te fortalece (Filipenses 4:13), obtendrás completa paz (Isaías 26:3), tendrás descanso (Mateo 11:28), recibirás libertad plena y serás transformado a Su misma imagen (2 Corintios 3:17-18).

¡Qué bueno que el Señor nos ha mirado! ¡Qué bueno que siendo Rey del universo permite que le conozcamos y que sintamos Su corazón a través de la adoración!  Su Gracia nos renueva, Su Misericordia nos abraza y en medio de Su Soberanía se hace nuestro Padre. ¡La honra es debida a Su Nombre, no a nuestra condición y a nuestras circunstancias!

Motivos de Oración:

  • Que nuestros ojos espirituales sean abiertos para adorar al Señor por encima de los tiempos adversos.
  • Que nuestros corazones sean fortalecidos y renovados en medio de cualquier circunstancia, quebranto o evento que podamos atravesar.
  • Que cada día la Gracia nos permita entender que se trata de Dios, y que podemos acercarnos con humildad de espíritu ante Su trono y que estando allí, podamos ser transformados.
  • Que podamos experimentar como la exaltación genuina a Dios renueva nuestra alma y todo en nuestra vida.

 

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